En una gestoría el trabajo no está repartido por igual a lo largo del mes. Hay semanas en las que da igual que la línea vaya lenta, y mañanas en las que veinte minutos sin conexión son quince presentaciones que no salen y treinta clientes preguntando si lo suyo se presentó. El día 20, el cierre de trimestre y las nóminas concentran en unas horas el trabajo de semanas.
Vigilatum es un programa que se instala en un ordenador de la oficina, en Windows o en Linux, y comprueba cada diez segundos si su línea, su router y los servicios que usa responden. No hay que tocar el router ni cambiar nada de la red. Cuando algo falla, le llega un aviso al panel y a Telegram con qué ha pasado, por qué y qué pasos dar, marcando cuáles le tocan a usted, cuáles a su informático y cuáles a su proveedor.
Esta página habla del dato que casi ninguna asesoría tiene cuando llega la bronca: a qué hora dejó de funcionar la red y a qué hora volvió.
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El mismo fallo cuesta cosas muy distintas según cuándo ocurra. Una gestoría de seis personas puede pasar un martes de agosto con la línea a medio gas y no enterarse. Esa misma línea, el día 20 a las 12:04 y con presentaciones en marcha, es otra historia.
Lo que suele pasar es esto: un envío se queda a medias, nadie sabe si llegó y se repite; a las 12:41 vuelve todo. Por la tarde, cuando el titular pregunta cuánto se estuvo sin servicio, nadie tiene un dato: sólo recuerdos, y los recuerdos exageran o se quedan cortos.
Hay dos cosas que agravan lo del día 20. A esas horas se trabaja con envíos y con firma, y una conexión que se corta a la mitad deja las cosas en un estado dudoso. Y los cortes que hacen daño son cortos: un minuto sin línea no aparece en ningún resumen mensual y tira abajo lo que estuviera en marcha. Comprobando cada diez segundos, ese rato tiene muchas más posibilidades de quedar anotado con su hora. Todos no: un corte de uno o dos minutos puede pasar desapercibido, y preferimos decírselo antes que prometerle lo contrario.
La sonda manda señal cada diez segundos: en una hora, trescientas cincuenta y siete medidas de media. La hora del corte se la damos, eso sí, con un margen de diez segundos, no al segundo. Antes de dar un aviso crítico espera a que el fallo se repita tres veces seguidas, unos treinta segundos, para no molestarle por un parpadeo. Si se apaga el ordenador donde está la sonda, tarda un minuto en darlo por caído. Cuando la avería se resuelve, llega un segundo mensaje con lo que duró.
De ahí sale la frase que casi ninguna oficina puede decir hoy: «de 12:04 a 12:41 ese ordenador no tenía salida a Internet». Se sabe si el envío lanzado a las 12:03 pudo llegar. Se le contesta al cliente con un dato y no con una disculpa. Se llama al proveedor con horas concretas y no con un «esta mañana iba mal». Y si sospecha que ya le pasó, puede mirar en las medidas de los últimos noventa días si el martes anterior, a esa misma hora, ocurrió lo mismo.
Vigilatum también distingue la lentitud de la caída, y esa diferencia cambia a quién hay que llamar: «estuvo caído» y «estuvo lento hora y media» no se arreglan igual ni se reclaman igual. Las medidas de red se guardan noventa días, así que en septiembre todavía puede mirar con detalle qué ocurrió el 20 de julio.
De serie, y sin configurar nada, se vigila la salida a Internet, el router de la oficina y la traducción de nombres, el paso que convierte una dirección escrita en la dirección real del servidor. Falla más de lo que la gente cree y, cuando falla, parece que no hay Internet aunque la línea esté bien. También se mide la calidad de la línea para llamadas y videollamadas, y la señal WiFi.
Vienen además quince servicios vigilados de fábrica: Microsoft 365 con Outlook, Teams y la entrada a la cuenta; Google Workspace con Gmail, Drive y Meet; Zoom, Slack, Dropbox, Salesforce, AWS, GitHub, Claude, ChatGPT y Gemini. Y dos destinos de referencia que casi nunca fallan: son los que permiten decir «no es su red, es ese servicio».
Lo demás lo pone usted, y en una gestoría es lo que más se usa: una página web; un programa de un equipo de la oficina, indicando el equipo y el número de puerto que le dé su informático; una red WiFi por su nombre; un equipo, sólo para ver si contesta; y la salida a Internet cuando su oficina sale a través de un intermediario, lo que llaman un proxy.
| Lo que usa una gestoría | Cómo se vigila |
|---|---|
| Correo con los clientes (Microsoft 365 o Google Workspace) | De serie, desde el primer día |
| Reuniones por vídeo (Teams, Meet, Zoom) | De serie, más la calidad de la línea |
| Sede electrónica de la Administración | La añade usted con su dirección web |
| Programa de contabilidad o nóminas en la nube | Lo añade usted como web, o por equipo y puerto |
| Servidor de la oficina con la contabilidad | Por equipo y puerto, o sólo para ver si contesta |
| Copia de seguridad que sale de noche | Si sale del ordenador de la sonda, en el análisis de tráfico |
Cuando algo va mal, el orden en que se mira ahorra media mañana.
Hay dieciséis arreglos preparados y trece se pueden lanzar solos: vaciar la memoria de nombres guardados, pedir otra vez la dirección al router, reiniciar la cola de impresión. Es un único interruptor para todos, no arreglo por arreglo, y viene apagado de fábrica: usted decide si Vigilatum puede tocar sus equipos.
Cuando se confirma una incidencia se guardan los treinta segundos de tráfico anteriores y los treinta posteriores. No ocurre en todas y se borran a las veinticuatro horas: cuente con ello para el día siguiente, no como archivo.
Muchas asesorías tienen la sede y una delegación. Va una sonda por oficina, a cincuenta y nueve euros cada una, y se ven todas juntas en la misma pantalla, con su punto en el mapa según la dirección que usted ponga.
Cuando el mismo problema aparece en varias a la vez, llega un solo aviso, y eso ya es medio diagnóstico: si falla en las dos oficinas, no es el router de ninguna. Cada sonda mide desde la oficina donde está instalada; para la casa de un compañero haría falta otra.
No lee el contenido de lo que se envía: no abre los correos ni los documentos de sus clientes. Mide si la red funciona, no lo que pasa por ella. La sonda sólo envía datos y nunca recibe conexiones de fuera, así que no abre una puerta nueva en su oficina.
Tampoco acelera nada: no optimiza la línea ni adivina lo que va a fallar mañana; le dice qué ocurre y quién tiene que arreglarlo. No le promete cero falsas alarmas. Y no guarda captura de todas las incidencias: sólo de algunas, y esas se borran a las veinticuatro horas.
Cincuenta y nueve euros al mes por sonda, facturados mes a mes. Incluye dos tickets de soporte humano al mes; si hiciera falta alguno más son cuarenta euros, avisando siempre antes de que corra el gasto. No incluye revisión de reclamaciones, consejo legal ni un plazo de respuesta prometido. Si algún día se da de baja, el histórico de esa sonda se borra.
Detrás hay ingenieros con certificación CCIE de Cisco y más de veinte años montando redes de empresas españolas. Sus datos los verá en app.vigilatum.es. Si quiere preguntar algo antes, escríbanos por el formulario de la portada.
Le instalamos una sonda y en cinco minutos empieza a medir. 59 € al mes, sin permanencia. Si no le convence, se da de baja y su histórico se borra por completo.
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