Para despachos de abogados

Un plazo procesal no se puede perder porque «hoy internet va raro».

Una sonda de Vigilatum es un programa instalado en un ordenador de su despacho. Cada diez segundos comprueba si la línea responde y si contestan los servicios del despacho: quince vienen vigilados de serie, y los suyos —Lexnet, la firma electrónica, el programa de expedientes— los da de alta usted. Cuando algo deja de contestar sale un aviso con la hora exacta, lo que se midió y una respuesta que casi nadie da: si el fallo está dentro de la oficina o está fuera.

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Panel de Vigilatum mostrando el estado de la red de una oficina en vivo

La sonda es un ordenador del despacho haciendo de testigo

No mandamos ninguna caja ni hay que tocar la instalación: se descarga un programa, se ejecuta en un equipo que quede siempre encendido y se pega el código que le enviamos. De ahí sale todo lo demás: la sonda ve lo que ve ese ordenador. Si la línea de la oficina se cae, lo nota; si quien se queda sin red es el portátil de un socio en la sala de vistas, no. Y cuando avisa de un corte no sabe a cuántos equipos afectó: cuenta lo que pasó en el punto donde mira, con la hora delante.

Quince servicios de serie, y los del despacho encima

El primer día ya hay quince servicios vigilados sin configurar nada, más dos destinos de referencia que sirven para comparar. Lo propio del sector no viene puesto: hasta que no se da de alta, no se vigila. Darlo de alta es escribir una dirección de internet, un nombre o señalar un aparato de la red; a partir de ahí la comprobación se repite sola.

Vigilado de serieLo da de alta usted
Microsoft 365: Outlook, Teams y el acceso a la cuentaEl acceso a Lexnet
Google Workspace: Gmail, Drive y MeetLa firma electrónica
Zoom, Slack, Dropbox y SalesforceEl programa de expedientes, de la marca que sea
Claude, ChatGPT y GeminiLa intranet del colegio
GitHub y AWSEl escáner o la impresora grande
Dos destinos de referencia, de Cloudflare y de GoogleLa red inalámbrica de la oficina

Dentro de la oficina o fuera: la pregunta que cuesta media mañana

Cuando algo no carga, el reflejo es reiniciar el router —el aparato que reparte internet en la oficina— y llamar al informático. Buena parte de las veces no hacía falta ninguna de las dos cosas. Vigilatum mide a la vez los servicios de siempre y dos destinos de referencia que casi nunca fallan. Si la firma electrónica no contesta mientras el resto responde con normalidad, el problema es de ese servicio y esperar es lo correcto. Si se cae todo a la vez, está en la línea o dentro de la oficina, y el aviso dice por dónde empezar.

Los primeros minutos de un corte

Vigilatum no salta al primer tropiezo, y hay un límite que preferimos decir antes de cobrar: un corte de uno o dos minutos puede colarse entre dos medidas y pasar desapercibido. Lo que se caza sin discusión es lo que dura y lo que se repite. El aviso no dice «incidencia detectada»: dice qué dejó de responder, a qué hora y si el resto seguía funcionando. Si señala fuera, no toque nada de la oficina, y si el escrito no admite espera, preséntelo desde otra conexión, compartiendo los datos del móvil. Si señala dentro, siga los pasos del propio mensaje; si no salen, ahí entra el soporte.

CuándoQué ocurre
Cada diez segundosLa sonda manda señal de vida con lo que acaba de medir.
Medio minutoTres señales seguidas diciendo lo mismo: sale el aviso.
Un minutoSi ese ordenador se apaga, se da por perdido y también se avisa.
Mientras duraCada mensaje lleva la hora y si respondían los destinos de referencia.
Al terminarUn segundo mensaje: ha vuelto, y cuánto ha durado.

El secreto profesional, y lo que se guarda

Vigilatum no lee lo que se envía: ni correos, ni escritos, ni expedientes, ni con quién se comunica el despacho. Del uso de la línea se guarda una cosa concreta: qué programa del ordenador donde está la sonda ocupa la conexión, y cuánto. Los plazos son cortos y fijos: medidas de la red, noventa días; uso de la línea, siete días; grabaciones técnicas de un corte, veinticuatro horas. Los datos se alojan en la Unión Europea y, al darse de baja, el histórico de esa sonda se borra.

Qué cambia en la red, y quién toca los arreglos

Vigilatum enumera los aparatos conectados a la red y les pone tipo y marca por el código que cada uno trae de origen: manejamos 11.691 códigos de 97 marcas conocidas. Vigila además veintiocho características de la instalación, así que si alguien cambia el router en fin de semana, el lunes está anotado con su hora. Hay dieciséis arreglos preparados y trece los lanza Vigilatum solo, pero el interruptor es uno para todo: o se autoriza la reparación automática entera, o ninguna. Viene apagada de fábrica.

Precio, soporte y lo que queda fuera

Cincuenta y nueve euros al mes por sonda, sin permanencia y sin coste de alta, con dos tickets de soporte humano al mes; el ticket de más, cuarenta euros. Una sonda mide la línea de una oficina desde dentro: un despacho con dos sedes necesita dos. Y lo que no está incluido, sin rodeos: no adivinamos averías futuras ni hacemos que la línea vaya más rápida, no vigilamos el escáner ni el programa de expedientes si nadie los da de alta, y no entramos en lo jurídico: ni reclamaciones, ni escritos, ni un tiempo de respuesta prometido.

Preguntas frecuentes

¿Vigilatum detecta si Lexnet está caído?
De serie no: Lexnet no está entre los quince servicios. Se da de alta como comprobación propia, con su dirección de acceso, y desde ese momento se prueba una y otra vez igual que el resto. Cuando deja de contestar, el aviso trae la hora exacta y si en ese instante respondían los destinos de referencia, que es la manera de ver si el atasco estaba dentro de la oficina o fuera. Lo que no podemos decirle es si a los demás despachos les pasaba lo mismo: la sonda sólo ve desde el ordenador donde está.
¿Funciona con cualquier software de gestión de despacho?
Vigilatum no entra en el programa de gestión: mide la conexión de la que ese programa depende, así que la marca da igual. Si el programa vive en internet, se da de alta su dirección; si vive en un ordenador de la oficina, se da de alta ese ordenador. El aviso sale cuando deja de responder, sin que nadie haya abierto un expediente.
¿Y la confidencialidad cliente-abogado?
No leemos lo que se envía. Del uso de la línea guardamos qué programa del ordenador donde está la sonda ocupa la conexión y cuánto, durante siete días; las medidas de la red, noventa días; las grabaciones técnicas de un corte, veinticuatro horas. Los datos se alojan en la Unión Europea y, al darse de baja un despacho, el histórico de esa sonda se borra.
¿Cubre las videoconferencias con cliente?
Teams, Zoom y Meet vienen vigilados de serie: si el servicio deja de responder media hora antes de una vista telemática, usted lo sabe antes de sentarse. Lo que se mide es la conexión: si la señal llega, cuánto tarda y si se pierde por el camino. No juzgamos la imagen ni el sonido, y desde luego no oímos nada de lo que se dice.

¿Quiere saber si esto le pasa a usted?

Le instalamos una sonda y en cinco minutos empieza a medir. 59 € al mes, sin permanencia. Si no le convence, se da de baja y su histórico se borra por completo.

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