Para clínicas privadas

Su clínica no puede esperar a que alguien averigüe de quién es el fallo

Vigilatum pone un programa —lo llamamos sonda— en un ordenador de su clínica. Ese ordenador comprueba cada diez segundos si la línea responde, cómo va la WiFi y si los servicios que usted dé de alta siguen en pie. Cuando algo se tuerce, le llega un aviso en castellano llano, con la causa probable y los pasos. Una sonda por sede, 59 € al mes.

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Panel de Vigilatum mostrando el estado de la red de una oficina en vivo

Casi nunca es «se ha caído internet»

Lo habitual en una consulta es más sordo que un apagón: la agenda tarda ocho segundos en abrir una ficha, la videoconsulta se entrecorta justo en lo importante, las imágenes de la mañana suben a medias y alguien lo descubre a las siete de la tarde. Lo caro no es el corte: es el rato en que nadie sabe de quién es el problema. Recepción llama al informático, el informático pide capturas de pantalla, el proveedor del programa de citas responde que en su lado está todo correcto y, cuando por fin alguien mira, la red funciona otra vez y no queda rastro de nada. Vigilatum existe para que quede rastro.

Qué se vigila de fábrica y qué añade usted en dos minutos

Conviene decirlo antes que nada: Vigilatum no vigila por su cuenta el programa de historia clínica, la agenda de citas ni el ecógrafo. De fábrica trae quince servicios de uso corriente y dos destinos de referencia en internet; el resto lo da de alta usted, y cada uno lleva un par de minutos. Basta con indicar una dirección de internet, un aparato concreto de la red del centro, una red WiFi o un nombre que deba resolverse. Desde ese momento entra en la misma vigilancia que los demás y, si deja de responder, aparece en el aviso con su nombre y no como un fallo genérico.

Lo que quiere vigilarCómo entraQué se comprueba
Correo, Teams y el acceso de Microsoft 365De fábricaSi contesta y cuánto tarda en hacerlo
Gmail, Drive y Meet de Google WorkspaceDe fábricaLo mismo, servicio por servicio
Zoom, Dropbox y el resto de la lista de quinceDe fábricaSi responden desde la red del centro
El programa de citas o la historia clínica que vive en internetLo da de alta usted con su direcciónSi esa dirección contesta desde su clínica
El servidor de imágenes, el ecógrafo o el equipo de recepciónLo da de alta usted como aparato de la redSi sigue localizable dentro del centro
La WiFi de las salas de consultaLo da de alta ustedSi la señal se mantiene o va y viene
Dos destinos de referencia en internetDe fábricaSirven de testigo para saber de quién es el fallo

Cómo se sabe si el fallo es de su clínica o del proveedor

Es la pregunta que más tiempo hace perder, y se resuelve comparando, no adivinando. Cuando un servicio deja de contestar, la sonda pregunta a la vez a esos dos destinos de referencia. Si el programa de citas calla pero los destinos responden con normalidad, la línea del centro está en pie y el fallo está en el otro extremo. Si callan todos, está en casa: el aparato del pasillo, la línea o la WiFi. Además, Vigilatum aprende veintiocho características de su red: qué aparato hace de salida a internet, qué compañía da la línea, qué servidores traducen los nombres de las páginas en direcciones. Si alguna cambia de madrugada sin avisar, sale un aviso con qué había antes y qué hay ahora. Muchos «desde ayer va raro» se explican justo ahí.

Los primeros minutos de una incidencia, contados de verdad

La sonda manda señal de vida cada diez segundos y, para declarar algo grave, espera tres seguidas en mal estado: alrededor de medio minuto. Así un tropiezo de dos segundos no despierta a nadie de madrugada. Si lo que se apaga es el ordenador donde vive la sonda, esa ausencia se canta al minuto. Con el aviso llegan la causa probable y los pasos, y ahí hay una decisión que es suya: Vigilatum trae dieciséis reparaciones preparadas y trece las sabe intentar solo, como renovar la dirección que el equipo pide a la línea, limpiar la memoria de nombres o levantar otra vez la tarjeta de red. El interruptor es uno para todas: o se enciende entera o se queda apagada. Viene apagada de fábrica. Si nada de eso resuelve la incidencia, entra el soporte: dos incidencias atendidas al mes van incluidas y cada una adicional cuesta 40 €.

Lo que la sonda no ve, dicho antes de firmar

Una sonda es un programa dentro de un ordenador concreto y sólo ve lo que ese ordenador ve. Cuatro consecuencias. No sabe a cuántos equipos afectó un corte: sabe que ese ordenador dejó de llegar a un sitio, y que el de la consulta de al lado se quedara fuera también es una deducción razonable, no un dato medido. El registro de qué programa está ocupando la línea es el de ese mismo ordenador, así que si quien satura la conexión es el equipo de radiología, ahí no va a salir. Un corte de uno o dos minutos puede colarse entre dos medidas; los que duran quedan vistos, fechados y explicados. Y no se lee el contenido de nada: ni un correo, ni una historia clínica, ni una imagen. Tampoco hay predicción de averías ni mejora automática de la velocidad.

Los aparatos conectados y lo que se guarda de cada uno

La sonda recorre la red del centro y levanta una lista de lo que hay conectado, con el tipo de aparato y su marca. La marca no se inventa: sale del registro oficial de fabricantes, casi doce mil códigos que en una clínica española acaban resolviéndose en unas noventa y siete marcas reales. Sirve para lo aburrido y necesario: descubrir un aparato que nadie recuerda haber enchufado o localizar la impresora de etiquetas que cambió de planta. De lo demás se guarda lo justo, y por un tiempo tasado.

Qué se guardaCuánto tiempo
Las medidas de la red: si responde, cuánto tarda, cuándo falló90 días
El registro de qué programas del ordenador de la sonda ocupan la línea7 días
Las grabaciones de tráfico hechas alrededor de una incidencia24 horas
El histórico de una sonda, si usted se da de bajaSe borra

Precio, y qué no entra en él

59 € al mes por sonda, sin permanencia y sin coste de alta. Una sonda por sede: si el grupo tiene dos centros hacen falta dos, porque cada una ve su propia red y no la del otro edificio. En la cuota van la vigilancia continua, los avisos con causa y pasos, el panel donde consultarlo, la reparación automática si usted la enciende y dos incidencias atendidas al mes; la tercera y siguientes, 40 € cada una. Lo que no entra, dicho sin rodeos: no hay revisión de reclamaciones, ni asesoría legal, ni un plazo de respuesta comprometido por escrito.

Pruebe Vigilatum en su clínica antes de decidir

El piloto es gratuito y sin compromiso: instalamos la sonda, vigilamos la clínica unas semanas y usted decide con los datos delante. Si no encaja, se desinstala y el histórico de esa sonda se borra. Puede pedirlo desde el formulario de contacto o entrar en https://app.vigilatum.es/.

Preguntas frecuentes

¿Vigilatum funciona con cualquier software de historia clínica?
Vigilatum no se conecta a su programa de historia clínica ni le pide contraseñas, así que da igual cuál use el centro. Si el programa vive en internet, usted da de alta su dirección; si vive en un servidor de la propia clínica, se da de alta ese servidor como aparato de la red. En ninguno de los dos casos se entra en el programa ni se ve un dato de paciente. Eso sí: si el programa está lento por dentro pero la red va bien, eso Vigilatum no lo detecta.
¿Detecta si se corta una videoconsulta?
Depende de por dónde vaya. Zoom, Teams y Meet vienen vigilados de fábrica: si dejan de responder desde su clínica, sale el aviso. Si la videoconsulta va por la plataforma del programa de citas, se da de alta esa dirección y entra igual. Se comprueba si el servicio contesta desde su red y cuánto tarda, no la calidad de la imagen dentro de la llamada. Un parpadeo de uno o dos minutos puede quedar entre dos medidas; los cortes que duran quedan registrados con la hora de inicio y la de vuelta.
¿Vigilatum cumple con datos sanitarios y RGPD?
Vigilatum no lee el contenido de lo que viaja por la red: no hay acceso a historias clínicas, ni a informes, ni a correos. Se guardan las medidas de la red 90 días, el registro de programas del ordenador de la sonda 7 días y las grabaciones de una incidencia 24 horas; pasado el plazo se borran solas. Los servidores están en la Unión Europea y hay un acuerdo de tratamiento de datos disponible para firmarlo antes de empezar.
¿Cubre el equipamiento médico conectado a la red?
En parte, y merece una respuesta precisa. La sonda hace inventario de lo que hay conectado a la red del centro, con su tipo y su marca, así que el ecógrafo, el analizador o la impresora de etiquetas figuran en la lista. Pero no se vigilan solos: para que un aparato genere avisos cuando desaparece, usted lo da de alta como comprobación propia. Lo que no se hace en ningún caso es entrar en el aparato ni leer lo que produce.
¿Cuánto tarda la instalación y qué hace falta?
Unos minutos. Se descarga el instalador, se introduce el código que enviamos y la sonda empieza a medir. No hay que cambiar de router, ni contratar nada con el operador, ni tocar la configuración de seguridad del centro. El único requisito real es que ese ordenador quede encendido: si se apaga por la noche deja de medir, y el sistema avisa de esa ausencia al minuto.
¿Se puede dejar la reparación automática apagada?
Es la opción de fábrica: viene apagada y sólo se enciende si usted lo decide. El interruptor es único, no se activan reparaciones sueltas: se encienden las trece automatizables o ninguna. Con ella apagada, Vigilatum se limita a avisar y a contar qué haría; la mano la pone usted o el soporte.

¿Quiere saber si esto le pasa a usted?

Le instalamos una sonda y en cinco minutos empieza a medir. 59 € al mes, sin permanencia. Si no le convence, se da de baja y su histórico se borra por completo.

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