Para farmacias

En una farmacia, un fallo de red se paga en el mostrador.

Vigilatum instala un programa en uno de los ordenadores de su farmacia. Esa sonda manda señal cada diez segundos y mide la línea, la salida a internet y quince servicios de oficina que hacen de testigo. Lo propio del sector —la receta de su comunidad, la verificación del envase, el programa de gestión— lo da de alta usted, y desde ahí se mide igual. Cuando algo calla, recibe un aviso con la hora exacta y con lo que se ha visto.

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Panel de Vigilatum mostrando el estado de la red de una oficina en vivo

Lo que se para en el mostrador cuando falla la línea

Una farmacia trabaja hacia fuera casi todo el rato: la caja se verifica contra una base de datos nacional antes de entregarla, la receta vive en el sistema de su comunidad, y el pedido al almacén y el cobro con tarjeta salen por internet.

Cuando eso se corta, la cola no se detiene: se atiende a mano, se anota en un papel y se pide al paciente que vuelva luego, con la duda de siempre. ¿Es cosa de la farmacia o del servicio de fuera? Vigilatum no evita el corte; evita pasarlo a ciegas y deja constancia de la hora, de lo que duró y de si era la cuarta vez este mes.

Qué se vigila de fábrica y qué da de alta usted

Aquí es donde casi todo el mundo da por hecho de más. La sonda trae quince comprobaciones de servicios de internet muy usados en oficinas y dos destinos de referencia. Ninguno es propio de una farmacia: están porque hacen de testigo. Si el correo, las reuniones y la receta callan a la vez, es la línea del local y no el servicio.

Lo del oficio lo añade usted, y hay seis maneras: una dirección de internet, un aparato de la red que debe contestar, uno de los nombres con los que su red encuentra sitios, una llamada corta para ver si algo sigue vivo, la red inalámbrica y el servidor intermedio por el que algunas farmacias salen. Lo que no se da de alta, no se vigila.

Qué se mide¿De fábrica?Cómo entra
La línea de la farmacia y su salida real a internetDesde el primer minuto
Quince servicios de oficina: correo y reuniones de Microsoft y de Google, Zoom, SlackYa puestos, hacen de testigo
Dos destinos de referencia de internet, muy establesYa puestos
Veintiocho señas de la red: el aparato que reparte internet, el proveedor, las direcciones que usaSe aprenden solas y avisan si cambian
La receta electrónica de su comunidadNoCon su dirección de internet
La verificación del envase antes de dispensarNoCon su dirección de internet
Programa de gestión, robot, impresora de etiquetas, terminal de cobro, red inalámbricaNoPor su nombre o su dirección

Cómo se distingue un fallo suyo de uno del servicio de fuera

Es la pregunta que más se hace en una farmacia y la que menos veces tiene respuesta a tiempo. Los dos destinos de referencia sirven para eso: contestan siempre, y la sonda los llama con la misma frecuencia que a todo lo demás.

Si contestan ellos y la receta no, el fallo es del servicio de la receta y en el local no hay nada que tocar. Si no contesta nadie, es la línea. Y si la línea va bien pero un aparato concreto calla, es ese aparato. El aviso lo dice así, con la hora a la que empezó y cuánto lleva: lo justo para llamar al operador sin discutir de memoria.

Un límite, por honestidad: la sonda sólo ve lo que ve su ordenador. No sabe a cuántos equipos afecta un corte ni si la caja del fondo se quedó sin servicio, salvo que esté dada de alta.

Los primeros minutos, y quién mueve ficha

La sonda manda señal cada diez segundos y, para dar algo por grave, espera tres seguidas con el fallo puesto: unos treinta segundos. Si lo que se apaga es el ordenador donde vive, tarda alrededor de un minuto. Y lo que no puede: un parpadeo de uno o dos minutos es capaz de pasar desapercibido, y no le vamos a prometer lo contrario.

Con el aviso delante, lo primero es ver de quién es el fallo. Si señala al servicio de fuera, en la farmacia no hay nada que reiniciar. Si señala a la línea, ahí sí tiene sentido reiniciar el aparato que reparte internet o llamar al operador.

Vigilatum trae dieciséis arreglos preparados y trece se pueden lanzar solos. El interruptor es uno para todos: la reparación automática se enciende o se apaga entera, no arreglo por arreglo. Viene apagada de fábrica.

Lo que queda escrito, y durante cuánto

Las medidas de red se conservan noventa días. El registro de qué ocupa la línea, siete. Las capturas, veinticuatro horas. Después se borra: no hay archivo eterno.

Ese registro dice qué programa del ordenador de la sonda está ocupando la línea, que es como se caza al culpable silencioso de media mañana: una copia de seguridad que arranca a las once, una actualización que se descarga sola. De los demás ordenadores no dice nada.

Aparte queda la lista de aparatos conectados a su red, con el tipo y la marca de cada uno, sacados de un registro oficial de 11.691 códigos de fabricante que cubren 97 marcas. Y las veintiocho señas de la red avisan si cambia el aparato que reparte internet o el proveedor: muchas tardes raras empiezan por un cambio así, hecho de buena fe por alguien de fuera.

Lo que cuesta, y lo que no le vamos a prometer

Son 59 € al mes por sonda, sin permanencia, y una sonda por local: si la farmacia tiene dos puertas de calle, son dos. Entran la vigilancia continua, los avisos, el histórico con los plazos de arriba y dos consultas de soporte al mes; cada consulta de más, 40 €.

Y ahora lo que casi nadie escribe en su web. No hay plazo de respuesta prometido. No revisamos reclamaciones ni facturas del operador, ni damos asesoría legal: le entregamos el dato con fecha y hora, y reclama usted o su asesor. Tampoco predecimos nada ni hacemos que la conexión vaya más rápida. Y no se lee el contenido de lo que se envía: ni recetas, ni datos de pacientes, ni correos.

Preguntas frecuentes

¿Vigilatum funciona con cualquier TPV de farmacia?
Sí, porque no se toca el programa de la farmacia. Vigilatum no entra en Farmatic, Unycop, Nixfarma, IOFwin ni Bitfarma: no instala nada dentro ni abre su base de datos. Mide la línea por la que ese programa sale al exterior y, si usted lo da de alta, si el servicio con el que habla responde.
¿Detecta si falla la receta electrónica?
De fábrica no viene puesta. La da de alta usted en un minuto, con la dirección de internet por la que entra su programa, y desde ahí se comprueba como todo lo demás. Cuando calle, el aviso dirá a qué hora empezó y si los destinos de referencia sí contestan.
¿Necesito una sonda por cada caja registradora?
No. La sonda es un programa en un ordenador concreto y sólo ve lo que ve ese ordenador, pero la línea que mide es común a todo el local, así que una basta. Lo que no puede es decirle cuántas cajas se quedaron sin servicio. Con dos locales, una sonda en cada uno.
¿Vigilatum guarda datos de mis pacientes?
No. Se mide si las cosas responden y cuánto tardan; no se abre lo que se envía. En lo que se guarda no hay recetas ni datos de pacientes: medidas de red noventa días, registro de la línea siete días y capturas veinticuatro horas. Al darse de baja, el histórico de esa sonda se borra.
¿Y si el fallo llega de madrugada, en el turno de guardia?
El aviso sale a la hora que sea, también de madrugada y en festivo. El soporte humano es otra cosa: dos consultas al mes y sin plazo de respuesta prometido. De madrugada lo útil es el propio aviso, porque si los destinos de referencia contestan y el de fuera no, no hay nada que desmontar a las tres.
¿Hay que cambiar el aparato que reparte internet o tocar la instalación?
No. Es un programa que se instala en un ordenador que ya está en la farmacia y que sale a internet como cualquier otro. No hace falta cambiar aparatos, ni abrir nada en ellos, ni pasar cables, ni parar el mostrador.

¿Quiere saber si esto le pasa a usted?

Le instalamos una sonda y en cinco minutos empieza a medir. 59 € al mes, sin permanencia. Si no le convence, se da de baja y su histórico se borra por completo.

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